jueves, 21 de junio de 2012

El Maestro.

   Tengo la teoría de que todo el mundo puede contar su vida a través de los grupos de música que escuchaba en cada momento: el cantautor que tu padre llevaba siempre en el casette del coche, el grupo ruidoso que tu madre odiaba en tu adolescencia, esa música cortavenas que escuchaste cuando te dejó tu primera novia, o la canción que te ponías mientras te arreglabas para salir de fiesta, en tus primeras fiestas universitarias, y así hasta hoy.

   Yo echo la vista atrás y recuerdo cuando mi padre me recogía en el colegio los días lluviosos; con la primera estrofa de Streets of Philadelphia ya no tenía los píes mojados ni tenía frío, me hacía sentir bien. Recuerdo cuando ponía Celtas Cortos o Platero en mi radio de la comunión y mi madre no sabía valorarlo ( mamá!, es Platero..si hubiera sido Fito sólo..). Ismael Serrano y su música incitándome a coger un cúter el día que la primera chica - de muchas- me dijo que no. Y cómo no, Quique González con su pájaros mojados sonando mientras me echaba un condón en la cartera (por si acaso, já) , en esos jueves maravillosos.

    Aunque, echando la vista atrás, veo un factor común a todas mis épocas: el Maestro Sabina. El también me acompañaba a la vuelta del colegio con su merienda de besos y porros, él tronaba en mis altavoces entre pajuelos adolescentes, yo ya le mandaba a esa primera chica mensajes del tipo: "Yo también se jugarme la boca, yo también se besar" o cuando seguía sin hacerme caso, eso de: "Búscate otro perro que te ladre".

    Durante largas temporadas le he sido infiel, no lo he llamado, él tampoco me insistía para vernos, se marchó a probarse los trajes de todos los hombres que nunca fue. Eso sí, cuando lo he necesitado ha estado ahí. Y nos ha costado muy poco para volver a sentirnos como siempre. Como los buenos amigos.

 

    Yo lo que sé de la vida lo aprendí del maestro.


                                                                                                                     Juanan Salmerón

3 comentarios:

  1. Es algo que siempre he dicho, pueden pasar mil grupos y cantautores incluso pueden obsesionarnos, pero detrás siempre está, el inmutable, el del verso afilado, el huérfano de padre...El maestro Don Joaquin

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  2. Increíble... De verdad, sin palabras

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