jueves, 21 de junio de 2012

La mejor red social es un bar.

Ya no lo recuerdo, pero un día viví incomunicado. Como mucho usaba el ordenador un par de horas salvando el mundo en el space invaders.

No existía internet, tener móvil era un privilegio y las llamadas a los fijos costaban dinero. Claramente, los tiempos avanzan.

Para quedar, no había más misterio que ir a casa del amigo, y despertar a todo el mundo de la siesta.  Para ligar, no te quedaba otra que acercarte y hablarle (en persona!!) a esa chica. Y para ver porno, oh, para ver porno si lo teníamos difícil, teníamos que intuirlo entre las barras del canal plus. Curioso,  porque al mismo tiempo que parece una desgracia, en realidad estaba bastante bien, tenía su morbo.

Todo empezó con el invento de Interet y los consiguientes chats (hasta entonces chatear no tenía más sentido que el que le veía mi abuelo: "un chato en el bar con los amigos"). Aunque siendo sinceros, yo no me metí mucho en ésta época, todavía seguía mirando el canal plus y disparando a las naves.

Continuando con el Messenger, horas y horas muertas, mientras esperabas a que apareciera su nick abajo a la derecha, para entonces, esperar todavía más tiempo hasta que te saludara. Tengo un amigo que todavía sigue delante del ordenador esperando a que le salude la chica que le gustaba del instituto. Este mundillo, entre zumbidos y charlas de grupo, ya nos adelantaba algo de lo que sería el futuro/presente de hoy.

La siguiente fase, la admitiré, pero no profundizaré demasiado, es Tuenti: esta red social  desarrolló mi faceta más detectivesca: “Dame un apellido y moveré el mundo”. Bendito Tuenti, en paz descanses.
   
Mi situación actual la separaré en tres:

Por un lado Facebook: Facebook me sirvió para borrar todas mis fotos adolescentes (esa fase en la que se te deforma la cara, y que todo el mundo pasa) y para hacer criba de amigos de internet, sin más. Si lo piensas bien, seguramente tengas todavía en Tuenti a esas dos chicas que conociste una noche hace tres años, chicas con las que no ligaste, y que dejaron de responder privados al mes. Es hora de borrarlas.

Por otro lado Twitter; todo el mundo llega a Twitter para seguir a Buenafuente y Sergio Ramos, pero no sabes lo que es, hasta que no les haces unfollow. Para mi madre, Tuintel es la razón por la que esté tanto tiempo delante del ordenador, y en parte creo que tiene razón,  Tuiter ha despertado en mí estas ganas de escribir.


Y por último, amigos, el guasappp, vaya por delante que me declaro totalmente antiwhatsapp; lo único positivo es que es gratuito. Por lo demás..Whatsapp es el demonio. Ha conseguido juntar todo lo malo en una sola aplicación: ya no tienes por qué acercarte a esa chica para conocerla, creyendo que por un par de "hola princesa", la tendrás ( mec, error). Fomenta que esas personas que te daban zumbidos y creaban charlas de grupo en messenger, que parecían buenas al principio, pasen ahora a ser tu infierno en forma de grupo Whatsapp. La parte detectivesca de Tuenti, se transforma en psicópata, ¿qué razón lógica ves tú para ir asaltando las veinticuatro horas a una chica, o a un viceversa? Digo asaltar y lo repito, si te hablan por whatsapp no queda más que responder (puto doble check).
     
Como dije al principio: esto de los avances, redes sociales y demás, están geniales. Al mismo tiempo que es una desgracia. Conforme más avanzan las tecnologías, más nos separamos nosotros. Ya saben, “2 cafés, 2 smartphone, 0 conversación”.

Por eso: apaguemos todo, despertemos a los padres de las siestas y vayámonos al bar. Como dicen por ahí, la mejor red social es un bar.





                                                                                                         Juanan Salmerón

4 comentarios:

  1. Un placer haber leído este texto tan cierto.

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  2. Me encanto Un saludo, soy @Gatuna34, nos leemos :)

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  3. Yo ayer mismo conocí a un borracho en un bar y, bueno, parece que no pero eso también cuenta como experiencia vital así que cierra el tuenti.

    Me quedo como parroquiano.

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