sábado, 21 de julio de 2012

"Cose di Cosa Nostra"


  Hace apenas dos meses desde que dos barcos con 2600 jóvenes zarparon desde Civitavecchia rumbo a Palermo, lugar elegido para rendir homenaje a las dos décadas del fallecimiento de Falcone, un valiente que no tuvo dudas en llegar hasta el final para acabar con una de las mayores lacras que sufre nuestro país vecino Italia: la Mafia.

  Giovanni Falcone, el hombre que, desde mediados de siglo, fue marcado como objetivo a liquidar por la Mafia. A pesar de ello, él continuó adelante, metiendo en prisión un mafioso tras otro, sin perder nunca ese carácter afable y esa sonrisa bonachona que le caracterizó.

  Ya en el 1991, Falcone publicaba su libro “Cose di Cosa  Nostra”, donde no tuvo miedo a afirmar sin rodeos: “Nadie me hará creer que algunos grupos políticos no están aliados con la Cosa Nostra –por convergencia de intereses– en el intento de condicionar nuestra democracia, todavía inmadura, eliminando a personajes incómodos para ambos”.

  Un año después, una tonelada de explosivos colocados en la autovía entre Palermo y Trapani produjo una explosión que destruyó su coche blindado, acabando así con la vida de Falcone junto con su esposa y los tres guardaespaldas que viajaban con él en el vehículo.

  Hizo falta una tonelada de explosivos (tan brutal que hasta los sismografos registraron la explosión) para silenciar la voz de un hombre que ya en otra ocasión había sobrevivido a los atentados de la Mafia. Sin embargo, y como se suele decir, acabaron con el hombre pero no con sus ideas. El rechazo a la Mafia recorrió toda Italia haciendo que muchos ciudadanos en el sur se rebelaran contra el pizzo, ese “impuesto revolucionario” que exige la Mafia a cambio de no destrozarte el negocio o la vida.

 Aún con todo, hoy en día en muchas localidades de Calabria y Sicilia sigue vigente la omertà la cual ha permitido a la Mafia tejer sus redes a lo largo de las administraciones locales. Sigue siendo una mafia, pero al menos no se trata de la misma red sanguinaria que hace décadas podía acabar impunemente con la vida de cualquiera sin que las autoridades movieran un dedo para proteger a las victimas.


 En la actualidad prácticamente solo ha quedado eso, en  algo similar a la corrupción. Y eso gracias a personas que no han tenido miedo a poner fin a su silencio y denunciar. Ese miedo sumiso que hizo en su día que muchos ciudadanos asumieran con resignación que tenían que cumplir con la mafia como si de un organismo estatal se tratara se ha ido diluyendo. A lo largo de estos veinte años mucha gente ha atendido a aquellas palabras de Falcone:  lo importante no es establecer si uno tiene miedo o no, lo importante es saber vivir con el propio miedo, no dejarse condicionar por él, eso es valentía, y si no es valentía lo podemos llamar temeridad.

  Por desgracia, personas como Giovanni Falcone suelen ser olvidadas por los grandes medios de comunicación y ni tan siquiera son mostradas como un referente ante los jóvenes, ni en las Facultades de Derecho se habla de él.

  Hoy en día personas al servicio del estado que defiendan y antepongan los intereses de los ciudadanos a los de cualquier tipo de organización hacen mas falta que nunca. Evidentemente, me refiero a personas que hagan políticas o emitan veredictos siguiendo los intereses de los ciudadanos y no de las grandes corporaciones. Por desgracia, en los últimos años en este país ha estado sucediendo todo lo contrario.
Gente como Falcone o como Paolo Borsellino hacen falta. Sirva este modesto articulo como homenaje y recuerdo para ellos y tantos otros.

"Es hermoso morir por algo en lo que uno cree. Quien tiene miedo muere todos los días, quien no tiene miedo sólo muere una vez". 



               


                                                                                                                 Juan A Sánchez

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