miércoles, 18 de julio de 2012

Goteras en el bar.

  Y ahí me encontraba, tarjeta en mano, preparándole a aquel desconocido "otra" encima del lavabo. Otro día, otro litro de cerveza, otro centímetro de barba, otro suspiro que me hacía expulsar la poca decencia hacia mí mismo que me quedaba. Sí, ahí me encontraba esa noche de invierno donde llovía con violencia. Había goteras en el bar, pero me dolían más las que tenía en el cerebro. Quería olvidar a base de drogas, que mi cabeza no pudiese volver a reaccionar a ningún estímulo ni sentimiento ¿para qué? No sentir te daba la fuerza y el dominio en la vida, no estabas amordazado y atado en una silla en el sótano del destino, no te podía torturar a su antojo, bailarte tus vivencias, rociar en gasolina tus motivos de vida para prenderles fuego, eso creía, y esta vez si que lo quería conseguir. Cuando has tocado fondo, ese momento.



                                                                                                 José Belló

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