miércoles, 18 de julio de 2012

Llueve


  Llueve, llueve sin mucha fuerza pero desde la ventana veo pasar gabardinas grises empapadas y paraguas protectores que gotean lágrimas recién plantadas.
  Yo desde aquí no consigo mojarme, por más que los miro el agua no me toca, quizá debería quitarme el jersey y salir a danzar con ellos, puede que solo así consiga secar estas ganas de lluvia.
  Además necesito un reloj, podría ir y comprarme uno, atarlo a mi muñeca y sentir que me mojo en el tiempo, que llora minutos esta gran nube negra que camufla hoy todos los soles.
  Qué curioso es eso de llevar reloj.
  Sigue lloviendo, y yo no soy capaz de soltar el lápiz y dar un paso. Pisar el charco y dejar de ser una estatua. Ya no quedan movimientos que imitar, es hora de reinventar los gestos.






                                                                                                      Tama Imrani Ruiz

No hay comentarios:

Publicar un comentario