martes, 31 de julio de 2012

Ruedo íbero

Mientras que en TVE emiten el campeonato francés de bádminton, Rajoy, Bono, Soraya, Cifuentes y un hispanista dublinés amante del salmorejo, de De Foxá y de los torreznos, protestan tras el cerco militar que protege el Congreso de los Diputados. “No hay derecho, no hay derecho…” grita Rajoy con los ojos ensangrentados y la mirada perdida. A su derecha Pepe Bono estira el cuello sobre la barrera metálica que separa la glorieta de Neptuno con la Carrera de San Jerónimo “Y luego lo llaman democracia; sinvergüenzas”. “Mírame, niñato, ¡Que me mires!” Bono, que lleva camisa azul con los dos últimos botones desabrochados, un pareo ibicenco y unas botas de seguridad color crema, se encara con el soldado más próximo a su posición “Estás defendiendo a unos ladrones, me oyes, niñato, a unos ladrones. ¡Vivan los tercios de Flandes!”. A Cifuentes - rostro cansado, pelo teñido de azul y una gaviota tatuada en el cuello- las protestas le cansan por estériles y recuerda a Rajoy que la lucha armada es el camino. Su fidelidad a Mariano está por encima de cualquier otra cosa, por eso ondea la bandera de Alianza Popular sin mucho empeño mientras vuelve a comprobar que su marido está en línea pero no contesta sus whatsapps. El hispanista sonríe y, mientras toma apuntes para su próximo ensayo (Madrid, de Corte a Meca: la invasión musulmana en la España post-franquista), afirma con la cabeza cuando Soraya le exige que las protestas se deben conocer allende nuestras fronteras. A Soraya se la llevan los demonios con la censura de los medios de comunicación españoles. En la soledad de la noche, la que fue mano derecha del ex presidente Rajoy, lee a Chomsky. Sabe que es un izquierdista peligroso, amigo de dictadores latinoamericanos, pero cree que las teorías del lingüista sobre los medios de comunicación son importantes para la inminente revolución pijo-fascista.

  Intereconomía, que subsiste gracias a las donaciones anónimas, los vales de El Corte Inglés y los maratones anuales de “Amigos del Movimiento” presentado por Bertín Osborne y Paz Padilla, se centra en las movilizaciones de los trabajadores del campo en Andalucía. Ha pasado una semana desde que los principales medios de comunicación internacionales recogieran la imagen de Sánchez Gordillo con la cabeza cortada de Cayetano Martinez de Irujo agarrada de los pelos en el asalto al último cortijo de su propiedad, y en Intereconomía quieren solidarizarse con los terratenientes que están perdiendo sus tierras por el asalto violento a los cortijos por parte del CTC (Comando de Trabajadores del Campo). Enrique de Diego (sí, ha vuelto, lo suyo era una simple rabieta) lo resume a la perfección: “terroristas al servicio del pueblo, entrenados por ETA, subvencionados por el gobierno de Chávez y con el apoyo de comunistas como Ignacio Escolar y el Padre Apeles”.

Son las dos de la mañana cuando comienzan las obras de demolición del Congreso de los diputados. El sueño revolucionario de la izquierda española lo llevan a cabo medio centenar de excavadoras y un ingeniero alemán. Ya han arrancado los leones y las columnas de la puerta principal. Rajoy no soporta la situación y rompe a llorar sobre el hombro de Cifuentes, cuya esperanza por resucitar al Batallón Vasco-Español le deja una leve sonrisa difícil de disimular. Soraya hace rato que se ha marchado porque le dolían los pies, y el hispanista sonríe y aplaude de forma rítmica a Pepe Bono, que se ha quitado la camisa y canta “Soldadito español, soldadito valiente”.


La eficacia alemana y las prisas de la cúpula directiva de El Corte Inglés por construir en el solar vacío hacen posible que Madrid amanezca sin Congreso de los Diputados. Ante la falta de originalidad innata de Felipe González y su “Más Europa, más Europa”, la imposibilidad de hablar con José María Aznar porque está preparando su séptimo tomo sobre Cartas a Santiago y cierra España, El Mundo saca en portada las declaraciones de Angela Merkel sobre la demolición del símbolo de la política española: “Pa’ qué lo quieren ¿eh? Pa’ qué”.

  





                                                                                                                            Toni Rajo

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