domingo, 19 de agosto de 2012

Khedirismo.


  Sami Khedira es un centrocampista alemán de origen tunecino que milita en las filas del Real Madrid. Fuera del campo no es extravagante, no se le conocen grandes fiestas y dentro suele pasar desapercibido para los ojos del gran público. Así, a grandes rasgos, Sami Khedira es (o parece) un tío normal.

  Parto de la premisa de que todos podemos ser como Sami. El Khedirismo representa el triunfo del hombre normal, del tipo que, tras un montón de años en la oficina, recibe el ascenso. El Khedirismo es conseguir que la chica de tus sueños se fije en ti no por artificios extraños, sino por lo que eres.

  Todos tenemos amigos como Khedira. Es ese tipo que ha llegado al grupo por ser amigo de un amigo, pero que no molesta a nadie. De vez en cuando cuenta algún chiste, o hace algún aporte puntual, pero no es el típico payasete que no hace nada más que tocar las narices. A los Khediras de la vida les pasa lo mismo que a Sami dentro del campo: se les nota más cuando faltan que cuando juegan.

  Khedira, definido por Mourinho, es un jugador “Top” que puede jugar de “Box to Box”. Es el típico jugador que tiene que atacar decentemente y defender de una manera apañada. Nadie le exige el balón de oro, solo que no la líe. Y Khedira nunca la lía. Y cumple con creces. Y además tiene una novia de campeonato.
  Yo intento llevar mi vida por la senda del Khedirismo. Intento no llamar la atención, seguir unos dictados morales que no hagan daño a nadie y, sobre todo, ser un buen tipo. Tengo la firme impresión de que Khedira y yo nos llevaríamos bien. Sería uno de los muy pocos famosos con los que tomaría una caña. Y hasta la pagaría yo.

  Khedirismo es lo contrario al Putoamismo de Balotelli. En el fútbol, los dos son necesarios. El macarrilla te aporta unas cosas y el tipo normal te limpia lo que el otro estropea. En la vida real no.  En la vida real los Putoamistas sobran.

  El Khedirismo nunca te hará el tío más popular del mundo. Seguramente no te permitirá comprarte un BMW M5 (yo los he estado mirando y se me van totalmente de mano, no sé si alguno andará tan fuerte) ni tener una casa diseñada por Norman Foster. Pero seguramente, si sigues los dictados de esta santa ideología, no acabarás teniendo problemas con la justicia ni cosas por el estilo. Tendrás una vida normal, con un trabajo (si hay suerte) normal, una casa normal y un coche normal.

  Yo me voy resignando y ya me he dado cuenta de que no voy a ser ninguna estrella de la televisión ni un escritor famoso. Lo de no ser delantero centro o jugar en la NBA se me pasó con 8-9 años y fue una gran decepción. Lo último no, ha sido algo natural. Ahora mismo a lo que aspiro en mi vida es vivir dignamente y tener a mi lado gente que no me toque demasiado las narices. Aspiro al Khedirismo. Y a estar rodeado por Khediristas. No es mucho, pero es lo que quiero. Y siempre sin perder del todo la ilusión de que te vayan llegando pequeños premios.

  Seguramente cuando era un chaval desgarbado que jugaba en las pistas de un barrio de Stuttgart, Sami Khedira nunca pensó que jugaría en el Real Madrid. Seguramente no pensaba en ser profesional. Lo más probable es que no fuera el mejor de su pandilla, habría otro chaval que, filigranero él, se llevaría a todas las chicas de calle. Las chicas, al fin y al cabo son lo importante. Pero este otro chaval no tendría suerte, o se daría a la mala vida. En cambio el pequeño Khedira siempre estuvo ahí, perseverando. Con sus pintas de tío normal. Hasta que por fin, Dios sabe por qué, tuvo éxito. Le abrieron la puerta y triunfó.

  Para muchos de nosotros este triunfo tiene muchos nombres. Para cada una de nuestras realidades triunfar es una cosa diferente. Quizás no lleguemos a un triunfo completo, seguramente nos quedemos a medias. Pero confío en que los seguidores de la poca exitosa senda del Khedirismo tengamos nuestra pequeña dosis de alegría.

  Cualquiera de nosotros podríamos ser él. Yo no quiero ser como Beckham. Yo quiero ser como Sami Khedira.

                                                                                                           Alfonso S. Lozano

4 comentarios:

  1. Estupenda entrada. Totalmente acertado. ¡El khedirismo ha llegaaaado!

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  2. He aquí otro Khedirista. Gran entrada.

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  3. La leí cuando fue publicada y ahora la vuelvo a leer para recordar lo buena entrada que fue. Muy grande Khedira.

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  4. A estas alturas de la vida, con año y pico que tiene la entrada, coge el protagonista de ésta y se lesiona. Y resulta que, por carambola, aparece un artículo de Khedira en Twitter y me pongo a leerlo. ¿Qué me encuentro? Un texto donde no sólo habla de Sami y de su carrera futbolística, sino también de su carrera en la vida. Me quedo con la segunda parte, con los valores que propones y que asignas al jugador. Me parece extraordinario todo. Si fuera tu jefe te daría un plus o una paga extra, cualquier cosa por haber hecho esto, pero como soy un mero lector te doy mi simple enhorabuena. Es a lo máximo que aspiro en estos momentos. Así que, ¡gracias!

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