jueves, 16 de agosto de 2012

MUERTE IN.TU.IDA

Algo hizo clic
en aquella tarde veraniega,
no sé si fue la necedad de la juventud borrega,
–obcecada, absurda, terca–
a la que, por generación, pertenezco,
o la codicia del pez televisivo,
más bien besugo,
que rimaba con la del gobierno.

Tal vez fue peor,
ya fuera de televisión,
girar la mirada y ver
besugos y lubinas por doquier.
Y yo, en la ventana,
que soñaba sin saber.

Aquella tarde,
no recuerdo bien porqué,
algo hizo clic en mi vida:
las sandalias de Lady Gaga y los patines de Shakira,
la mochila de Dora, la exploradora,
la caída prevista y sorprendente de la bolsa.
Grecia, España, el futuro,
mi abuelo, que todavía cuenta en duros,
el fútbol y la bandera,
un periódico en la hoguera:
homicidio.

La vida cambia y ¿al final?:
Siempre los principios.
Clic.

Niños que gritaban en un circo
al que ya no van los niños
porque circo suena a chino.
Amores de biblioteca
vacía, repleta
de silencio, como siempre,
pero en los libros como nunca…

¿Mamá, qué significa la palabra trunca?

Padres que lucharon por la libertad de sus hijos,
y estos, que después, ya libres, nos han roto el botijo,
a nosotros: los nietos favoritos.

El mundo gira por girar,
pero todo tiene sentido:
Punset, Khan, El Che,
Obama,
Egipto e Israel,
El Sahara,
CNN y TVE
Coca-cola, Internet
y un amigo que moría como el mundo:
queriendo y sin querer.
Clic.

Aquella tarde,
en el cristal de la ventana,
mi reflejo respondía a mi mirada,
y de pronto, allí, muy arriba:
un globo de helio que subía y se escapaba.


A ti que me descubriste ese 20 de abril de los Celtas. Salud y república en tu memoria, hoy y siempre.



                                                                                                                        Marta Semitiel

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