miércoles, 12 de septiembre de 2012

El equipo de los proternorles.


   Llegué a esta conclusión a la salida de una discoteca, como siempre, borracho y buena compañía.

   De recogida analizábamos que podía haber fallado de la táctica esa noche; quizás no había estado rápido en el desmarque a la barra, quizás mi amigo no había sabido ver el pase al hueco que le había hecho, incluso era posible que toda la formación hubiera estado mal desde el principio, el equipo se conocía pero faltaba actitud. Quién sabe.

   Eramos un equipo humilde, no nos conocían por la calle ni nos paraban para echarnos fotos. Teníamos buenos defensas, un juego vistoso pero nos faltaba meter goles.
  
   Meter pocos goles nos hizo regodearnos en el análisis táctico, pasábamos largas horas hablando sobre el tema, comentábamos la noche anterior, nos reíamos de los movimientos que habíamos efectuado a lo largo  de la noche y cómo nos habían frenado todos los ataques, eso sí, llegábamos al partido y disfrutábamos pasándonos el balón entre nosotros, siempre alguien haciendo la cobertura.

   Un día mi padre me hizo la típica pregunta:
       -¿Y con las chicas qué?
       - Ni un colín me como, papá – le respondí
       -  Vosotros sois unos proternorles, hijo. Se os ve desde lejos.
       -  Ni idea, no sé qué significa eso.

       -  Nosotros a tu edad pasábamos horas fantaseando sobre cómo acercarnos a la chica que nos gustaba, qué decirle para invitarla al guateque que íbamos a hacer, y nada, siempre nos plantábamos los mismos tres o cuatro en el guateque y ninguna chica. Eramos tan tontos que no había palabras para definirnos y tuvimos que inventarla. Proternorles    
  
   Lo ví clarísimo, era un proternorle, pertenecía a ese equipo.
  
   Seguramente tú también seas un proternorle como soy yo, ya sabes que no estás solo en el mundo. Eso sí, yo no cambio por nada haber jugado en ese equipo, las cervezas planeando alineaciones y marcajes para la noche, resacas lamentándonos de no haber metido gol, esos momentos no te los da el estrellato.
   
   Por suerte ( y por lástima ) ese equipo ya sale menos a jugar, a cada proternorle le llega su tren para ascender. Ascenderás y lo mereces. Solo tienes que esperar tu momento.
   
   Ya lo dijo Manuel Jabois, un padre es un gran spoiler de tu vida, y en la mía me subo a un tren cojonudo. 





                                                                                                                                                        Juanan Salmeron

3 comentarios:

  1. Quizá lo mágico sea el no ascender.
    El momento de la espera, ese monento, siempre lo hemos saboreado en diferentes situaciones. Yo también he sido un Poternorle en algún momento. Esos pequeños instantes.

    Enhorabuena por el relato.

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  2. Proternole, que no "pagafantas". Buena descripción, como dice Luis igual el encanto está en jugar con los de siempre, con el equipo de pachangas veraniegas... lo queramos o no, tarde o temprano a todo cerdo le llega su San Martín ;)

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  3. Extraordinario. Te clavo en el muro de mi blog. [www.descartemoselrevolver.com]

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