lunes, 24 de septiembre de 2012

Un ‘cinco’ de mentira.


  ¿Y si no hiciese falta? Es la pregunta. Posiblemente retórica, sí, ya que todos parecen conocer la respuesta. Quizás sea uno el que no quiera verla o prefiera imaginar que es posible tender aún más al extremo. Y con éxito.

  Los centímetros nos pierden. Puro morbo. Hay casos en los que también los kilos, porque ver moverse a esa bestia llamada Jawai hace florecer nuestros instintos más primarios. Y queremos uno así para nosotros. Quién no.

  Pensemos. La propuesta del primer Real Madrid de Laso sedujo. Pero imaginar su posible evolución es lo que atrapa de verdad. Probar el frenetismo fue fantástico, ya lo vimos; pero dominarlo, convertirlo en arte, es una fruta prohibida. Y cómo nos gusta lo prohibido. Lo mejor es que Laso quiere. Y lo va a intentar.

  Ese cinco con el que todos sueñan te da cosas. Y si además tiene un nombre conocido, en sueños te da más cosas aún. Pero hay vida sin él. Incluso gloria, si desarrollas bien tu idea. Con cinco o sin él, el poder nace de otro sitio. Rock&Roll. Ida y vuelta. Pero sobre todo talento fluyendo, liberado. Ya sea al compás histriónico de Llull o la batuta feliz del Chacho, qué más da. Hay animales sueltos y, sin correa, son peligrosos. Carroll y –sobre todo- Rudy son adrenalina en vena cada mañana.

  Y luego está él. Ese gesto facial, esa boca entreabierta, ese cuerpo aún falto de pesas. Ese inevitable recuerdo de Bodiroga. Se puede unir lo anterior a su crecimiento y generar energía para iluminar todo el continente. Mirotic es insultantemente bueno y parece algo enfadado. No conozco mezcla mejor.

  Por qué no un cinco de pose. Un complemento sin más. Y desarrollar esa idea de ritmo y transición hasta casi el infinito. Sin cinco de cartel, con ‘bajitos’. Y a jugar. ¿Por qué no? Olvidémonos por un momento de posiciones y juguemos, por una vez a este lado del charco, a dañar más que a evitar ser dañados. Arriesguemos. ¿Hay falta de espacios? Creémoslos.

                                   

  Ese boceto de Real Madrid, más cerca de lo real que de lo imaginario, es la mejor receta contra la monotonía. Representa una idea que además de feliz es efectiva y supone el mejor reclamo para rejuvenecer un ente adormecido.  El talento sin cuerdas, sin ataduras. Por qué jugar a sesenta cuando puedo ganarte metiendo cien. Los primeros pasos demostraron que es posible. Los segundos pueden hacer viable su desarrollo. Y los terceros puede ser Europa la que los imite. Con estos tipos, dame un ‘cinco’ de mentira y te daré una historia de verdad. El futuro está aquí, ¿le dejamos entrar?

                                                                                                                        Andrés Monje

1 comentario:

  1. La pregunta es: ¿hizo Jawai un partidazo porque es muy bueno, o porque el Madrid no tiene un 'cinco' de verdad que le plantara cara?

    Puede que sea una combinación de ambas, pero si es la primera ¿dónde ha estado hasta ahora? ¿Por qué no sabíamos nada de él? Y si es la segunda, ¿qué desastre puede liarle al Madrid un 'cinco' de verdad con calidad reconocida?

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