jueves, 27 de septiembre de 2012

Whisky con Coca-Cola light, que estoy a dieta


  Un día más. Suena el despertador, recapacitas cinco minutos en cama: ponerte en pie e irte a la universidad o fingir estar enfermo y seguir durmiendo; desayunas tu café solo y te vas derecho a convertirte en una persona de provecho, ya llegas tarde.
  
  Llegas a tu destino, recibes un bombardeo de ideas con trasfondo político que sin darte cuenta están calando en ti, no importa, tú y tu intención de cambiar el mundo siguen intactas. O eso crees. Sin tiempo a asimilarlas, regresas a casa, quieres estar al día, estar informado, enciendes el ordenador y en el navegador abres: El Mundo, El País, La Razón, el ABC, (el diario 20 minutos es opcional), y Twitter. Piensas: “Sé que son medios manipulados — ahora está muy de moda esta palabra — pero si leo tantos y de ideologías diferentes, al final me enteraré de todo”.

   Continúas tu día, ves las noticias en la tele, discutes, debates con amigos sobre un sinfín de temas, poniendo a prueba tus conocimientos y dotes dialécticas. Pero, no contabas con una fecha, una simple fecha. Hoy es jueves. Y no, no es un día más. ¡Hoy se sale! ¡A la mierda! (que diría Fernando Fernán Gómez). Todo. Tu anticapitalismo. Tu antiglobalización. Tu no a las multinacionales. Tu pensamiento antisistema. Todo pasa a un segundo plano.

   Y es que son malos tiempos para ser revolucionario. Lo más revolucionario que harás en toda la noche será hacer botellón, y no porque estés en contra del poder y la ley establecida, sino porque te sale más barato. Te enfundas tus nuevos pantalones de H&M y te compras tu paquete de Ducado, hay que darse prisa, habéis quedado a las 11. Mientras te sirves los cubatas rebajados con Coca-Cola (la amiga de Israel) solucionas con tus amigos todos, absolutamente todos los problemas del país. Y con suerte a las seis de la mañana acabarás en el McDonald’s más cercano comprando hamburguesas de euro.

  
   Vuelves al principio. El nuevo día empezará de la peor manera, te visita tu vieja amiga la resaca. Esa maldita resaca. Esa resaca que convierte tu día monótono y normal, en un día lento, agotado y desganado. Esa resaca que te hace olvidar que ha subido el IVA, que hace que te dé igual la deforestación del Amazonas o si el caballito de mar se está extinguiendo. Pero no pasa nada, mañana será otro día.

                                                                                                                     Santi Noguera

1 comentario:

  1. ¿No me digas que el caballito de mar se está extinguiendo?.. Eso es lo último que me faltaba por leer!!!!!.. NO doy crédito...

    Voy a beber...

    (quita las palabricas para demostrar que no somos robot...tú no lo sabes pero es una pequeña manera de cambiar el mundo..)

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