viernes, 5 de octubre de 2012

De cómo evitar que te hagan la cobra y quedar tan amigos



Esta semana he tenido una discusión con dos amigas y me gustaría que me ayudarais a dirimir la polémica porque yo sigo en mis trece y ellas en los suyos. Vamos a ir de lo particular a lo universal, para que sea más fácil comprender mi postura (no voy a defender la suya, obviamente).

Poneros en situación.

Estoy con mi prima en un bar, charlando enfrascadas sin echar el ojo en derredor. De repente, nos asaltan dos tipos, un danés que se pone a contarme todo el dinero que gana en un yate de lujo, su mansión en Mallorca, su tendencia a lamer el culo a los ricos para los que cocina… En fin, un coñazo. Mi prima, en cambio, parece bastante entretenida con el andaluz que, a la de diez minutos, ya la ha invitado a un concierto al día siguiente. Como ella no puede ir, le dice que me lo proponga a mí, y da la casualidad de que es uno de mis grupos favoritos, Fuel Fandango.

Pues bien, el chaval me invita a mí de rebote, hablamos un poco de música, cambiamos teléfonos para quedar para el concierto y le anuncio que me voy con mi prima sola en lugar de irnos con él y su amigo, como esperaban ambos, porque yo salí esa noche a hablar con mi prima, no a ligar. Y porque no quería dar pie a nada más, la verdad.

Ya en el concierto, la cosa se empezó a poner fea porque me iba cogiendo de la cintura, y yo esquivándole; me agarraba de la mano y me la besaba, y yo retirandósela; me intentó besar en el cuello obligándome a hacerle la cobra, que casi me lo disloco… Y finalmente, después de todas esas claras muestras de mi desinterés por liarme con él (que no por ser su amiga), me propuso pasar un fin de semana juntos, en mi casa, autoinvitándose. Ahí ya me saqué un novio de la manga y, entonces sí, por fin, se dio por vencido, como si el único argumento válido fuera que hubiera un rival, no que yo no quisiera nada.

Y yo me/os pregunto:

¿Es necesario? ¿De verdad hace falta que lleguemos a ese extremo en el que nos vemos obligadas (u obligados, que también pasa) a rechazar abiertamente a otra persona cuando, queriendo captar el mero lenguaje gestual, ya sería suficiente para evitar entrar a matar y llevarte la corná? Es más, ¿por qué hasta que no dices que hay un oponente no respetan tu negativa? ¿No pueden concebir que prefieras irte a dormir sola que acompañada por alguien que no te atrae?

Que sí, que la esperanza es lo último que se pierde, que tienes todo el derecho a intentar conseguir tu objetivo, que la interpretación es muy libre… Pero igual podríamos poner como límite nuestra propia dignidad para no marcharnos luego a casa con el amargo sabor del ridículo.

Un poquito más de Fuel Fandango para amenizar en Spotify:

Es que si aprendiéramos a seducir o llevarnos el gato al agua con un poco más de sutileza y observando lo que desea la otra persona, no sólo lo que nos gustaría a nosotros, seguramente lograríamos quedarnos en ese punto justo en el que no es posible tener una relación sentimental pero sí una amistad estupenda.

¿O es que no creemos en la amistad entre hombres y mujeres, y cada vez que alguien nos proponga quedar hemos de sospechar que es para follar? A mí me da por pensar que puedo conocer a alguien nuevo con quien llevarme bien y, si surgiera la química mutuamente, pues me lanzaría sin problemas.

Pero, en mi opinión, llámadme ilusa, no podemos ir por la vida con la mentalidad de que todos los demás sólo quieren beneficiársenos, ¿no? No sé, yo no soy tan engreída ni estoy tan salida (aunque lo parezca ;D). Y vosotro/as, ¿qué opináis?



                                                                                                      
                                                                                                              Elisabeth G. Iborra

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