jueves, 18 de octubre de 2012

El camino de vuelta del amor


   Como toda mañana de domingo, bajaste a desayunar a ese bar de mala muerte que tanto te gusta. Allí el sabor de las porras y el café con leche ayudaban a ingerir las miserias del sábado. 

   Ella entró en aquel bar, se sentó a tu lado en la barra y agarró el libro que por entonces leías:
            - ¿Te está gustando?- cuando observaste como acariciaba el libro entre sus manos, supiste que para ella no era un libro cualquiera y de alguna manera, sentiste que aquellas manos no serían unas manos cualquiera para ti.
            - Es la tercera vez que lo leo.- intentaste conservar tu semblante serio, pero no pudiste contener el desliz de tu comisura ante aquella mirada inquisitiva.- creo que eso responde a tu pregunta.

   Fue esa la primera conversación de las muchas que hicieron que ella te sacara a rastras de la perpetua tarde de domingo en la que hasta entonces te hallabas sumido.

   De su mano, volviste a tu esencia, aquella tierra prometida a la que habías jurado no volver. Una vez allí, te sentiste como si nunca hubieras abandonado ese lugar. Alzaste la vista y un torrente de luz cegó tu mirada a medida que notabas como su mano se desprendía de la tuya

  Te despertaste cegado por los puñales de luz que tu persiana arrojaba. De nuevo tu paladar con sabor a ocaso de alegría efímera. Arrastraste tu ser, a duras penas, para ponerte tus vaqueros y como cada domingo, bajaste a desayunar tu miseria matutina acompañada de unas porras y un café con leche.   

  Abriste el libro, una dedicatoria que hasta entonces creías no haber leído golpeó tu alma:
"Estoy segura de que habrá una cuarta lectura y que la disfrutarás tanto como las anteriores"

  Mientras una lágrima diluía esas letras, fuiste consciente del duro caminar que tenías por delante. Una vez más, amigo, recorriste el edén que te llevó a amarla porque cuando ese cielo se abre ante nuetros ojos, hace que olvidemos la infinita tarde domingo que supone el camino de vuelta del amor…  

                                                                                                                                 C.H

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