martes, 16 de octubre de 2012

Imagino olas


Existe el tiempo y existen mis manos llenas de arena. O quizás no.

No hay costa, hay folios. No hay sinceridad o al menos no la encuentro. Pero sigo siendo yo y alguna chusta. A veces brillan los cristales de mis gafas. El sol calienta todo y me arrojo a sudar por calles que siempre me llevan al mismo bunker. Nunca necesito pagar un euro por receta.

Veo a gente tirada que hacen imaginarme a otros tirados iguales en otra parte. Con sus mismas motos y peste a sureña, con los dedos pegajosos y sus pantalones flamantes, naranjas, de plástico…

Algunos gitanos miran mal cuando paso y es normal o eso pienso. Como un extraterrestre que quiere comprar tabaco de contrabando. Entro en una tienda en ruinas y parece que todos los perros del  barrio fueron a mear su puerta.

Al volver no hay calor. Encuentro todas las sombras, imaginando olas.

No quiero encontrar mi sitio. No quiero recordar cada paso en el suelo o cada chicle que piso. Paseo por avenidas como viendo postales y edificios con cristales gigantes. Faldas cortas y trajes elegantes, librerías vacías y bares con caracoles.

Que será mejor que estar en cada parte donde alguien te recuerde. O quizás no.


                                                                                                                      Alberto Guemes

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