sábado, 20 de octubre de 2012

Las complicadas no son (sólo) ellas

No seré yo el que niegue que una de las decisiones más difíciles en la vida de un varón es tomar partido en esa importantísima dicotomía que millones de años de evolución no han sabido solucionar: ¿tetas o culo? (culo o codo, si eres Pablo Motos). Pero tampoco puedo quedarme parado cuando todo se reduce a eso. ¡Nosotros también tenemos sentimientos, joder! Perdonen, pero últimamente estoy sensible.

¿De verdad quieren hacernos creer que son ellas las únicas que viven inmersas en una tormenta constante de sentimientos encontrados, relaciones imposibles y sueños sacados de pelis de Woody Allen? ¡Por favor! A mí también me gusta el humor judío, aunque los chistes vengan repitiéndose desde antes de que naciera.

Sexo, fútbol y más sexo. Mentira, mentira y mentira.

Si de algo estoy seguro es de que somos iguales. Para bien y para mal. Lo de que somos distintos se lo han inventado ellas para estigmatizarnos y controlarnos a su antojo. Son unas arpías, amigos. Unas manipuladoras excelentes al servicio de la (su) estabilidad emocional mundial, como si de una conspiración secreta se tratara.

Toda esta sofisticación emocional en la que se mueven las hembras no es sino una fachada. Puro marketing. No hay más que escarbar un poco para darnos cuenta de que al final les vuelven locas los abdominales (o la barba, si están a la moda) o se van con el primer tío bueno que pase por delante. Que esa es otra. Les gustan los tíos tontos y los malotes. Otra invención suya. Eso es lo que nos hacen creer. Nos obligan a seguir el ejemplo, a rebajarnos. ¿Por qué? Porque un mundo lleno de tíos tontos es más fácil de controlar. Todo se trata de poder, nada más.

¿Pensamos constantemente en sexo? Solo cuando vemos La Sexta. El resto del tiempo preferimos ocuparlo en dilemas existenciales.

Casi todo lo anterior se fundamenta en esa gran mentira asumida por todos que dice que ellas maduran antes, lo que las lleva a tener una adolescencia salpicada de problemas sentimentales y demás bobadas, mientras nosotros nos hacemos pajas y jugamos a la Play Station. Mentira. Lo que pasa es que les crecen las tetas antes que a nosotros la barba.

                                                                                                                        Dario Ojeda

3 comentarios:

  1. Unos abdominales si no tienen cerebro no valen para nada,palabra de mujer (pero no aplicable a todas las mujeres, igual que lo de tetas o culo es aplicable a algunos hombres, que no todos).
    El gran problema tanto de hombres como de mujeres es la generalización... pero entonces no sería tan divertido cuando descubres que en realidad, estamos equivocados y de que hay muchas excepciones que confirman la regla. Es la felicidad de equivocarse lo que nos lleva a estas conjeturas, en ambos casos.

    ResponderEliminar
  2. pd: los tíos tontos son muy aburridos, pero shh, yo no he dicho nada.

    ResponderEliminar
  3. ¿En la generalización está la diversión? Seguramente. Y de ahí este texto.

    ResponderEliminar