domingo, 14 de abril de 2013

Inventario



No saco tiempo últimamente para escribir. Es más, no lo tengo “para casi nada, salvo algunas cosas”, como diría nuestro querido presidente. Únicamente paro un par de veces al día, descansos que suelen ir acompañados de un café. Como si necesitase ese café para recargar vida y seguir pasándome partidas del día a día.

Es una pena que no tenga tiempo para pararme a escribir, porque me gustaría hacerlo sobre muchos temas. Tristes y no tan tristes. Me gustaría haber escrito sobre:

El cinismo de nuestros políticos y representantes. De los famosos escraches. Escribir para decirles, señores políticos, que comparar una reacción ciudadana (no perfecta pero sí legítima) con nazismo, es de ser hijo de puta. Por ejemplo. Sin más matices.

O de que el único equipo que me gustaría ver entrenar a Iñaki Urdangarín es el del penitenciario. Y ojalá pierda todos los partidos.

Del vacío que deja la muerte de José Luis Sampedro. Y del alivio que para muchos da saber que la Tatcher ya no podrá privatizarles el alma.
                                   
                                    

No hubiera estado mal haberlo hecho de las impresiones que tengo sobre mis primeras prácticas en una empresa. Que me he sentido inútil por momentos porque al pasar de la luz de flexo a la luz de verdad, me he quedado deslumbrado y con dificultad para enfocar.

Hablar sobre la andadura europea de los Madriles; de Cristiano Ronaldo conquistando ciudades como si fuera Alejandro Magno, y Carroll metiendo canastas con la precisión de un cirujano.

De la caída libre de los equipos de mi comunidad. En Murcia, o se asciende o se desciende. Y este año apunta a lo segundo. Somos así.

También podría decir algo sobre Los Soprano. Pienso que está a la altura de The Wire y eso son palabras mayores. Añadir que me quedo con el personaje de Silvio, me parece un puto genio.

                                   

Hubiera estado bien hablaros en su día sobre “A sangre y fuego” de Manuel Chaves Nogales. Sirvan estas líneas para recomendarlo fervientemente.

Pero no he podido hacerlo, porque, además de no tener demasiado tiempo, siempre que lo he intentado y me he sentado me ha venido ella a la cabeza. Y no se puede escribir sobre esa persona si te hace feliz. Por dos motivos: sonaría demasiado cursi y sería un imbécil si me dedicara a intentar escribir sobre ella en vez de vivirla.

De momento dejo los temas aquí, a modo de inventario, para intentar hacerlo cuando se me borre la sonrisa de idiota de la cara. Que tengo esto muy abandonado.

Joder, al final he terminado hablando de ella.

                                                                                                         Juanan Salmerón

1 comentario:

  1. ¿Por qué recomiendas el libro de Chaves Nogales?, ¿algo especial? No me convence del todo. Tal vez sea cosa de su nombre y primer apellido, de infausto recuerdo en Andalucía.

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