jueves, 7 de noviembre de 2013

Canal 9, una televisión privada con dinero público.

Hace muchos años que Canal 9 tapa las vergüenzas y las mentiras de un Gobierno que ha arruinado al País Valenciano sin tener que echar mano de ninguna herencia recibida. Todos sabíamos que 1.600 trabajadores en una televisión autonómica igual era pasarse (más que ‘la Sexta’, ‘Antena 3’ y ‘TeleCinco’ juntas). Un exceso de periodistas que en 25 años no ha sido capaz de destapar ninguno de los escándalos de corrupción que salpican a políticos y directivos de la cadena (Gürtel, Nóos, Brugal o Emarsa), o abusos sexuales; solo ahora cuando se ven en la calle, cuando se ven con el agua al cuello, es cuando han sido capaces de denunciar la situación que todos conocíamos, y vergüenza nos daba.

He escuchado que tener una televisión autonómica es un lujo que no nos podemos permitir. Solo falta que nos digan que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. Tener una televisión que hable valenciano e informe a los valencianos (a su manera) no ha sido un lujo. Un lujo es la Fórmula 1, la America’s Cup, la Volvo Oceans Race, o tener que pagar la visita del Papa o el nuevo Mestalla. Un lujo es la Ciutat de la Llum de Alicante, Terra Mítica, la Ciutat de les Arts i les Ciències de Valencia o el aeropuerto de Castellón. El silencio en el accidente de metro de Valencia o en la dimisión de Camps, los barracones, el Cabanyal, 125.000 familias que no podrán estudiar en su lengua, las cargas policiales en el Lluís Vives o en la UMH también han sido un lujo.

Parece mentira que sea hoy, a poco de cerrar Canal 9, cuando esté más orgulloso de esta cadena. Todo porque se han atrevido a decir lo que todos sabíamos, y lo dicen porque ya no tienen nada que perder. Vergüenza los que han saqueado nuestra comunidad y continuarán haciéndolo porque somos tan inútiles que volveremos a votarles. Vergüenza los partidos de la oposición que lo único que saben hacer es ruido cuando el mal ya está hecho, o aprovechar la situación para intentar ganar en la calle lo que no han conseguido en las urnas. Tenemos los políticos que nos merecemos.

Una vez más los valencianos perdemos, esta vez es la televisión pública y el derecho a ser informados en nuestra lengua. Pero esto no acaba aquí.






                                                                                          Santi Noguera Font

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