domingo, 1 de diciembre de 2013

Arsène Wenger y las castañas asadas

¿Cuántos años lleva Wenger  entrenando al Arsenal?  ¿Diez, quince?  Sinceramente tendría que mirarlo para acertar el número exacto. ¿Y cuántos años lleva con su novio  esa chica que siempre te ha  gustado? Sí, sabes a quién me refiero, esa chica que te llama la atención pero ya conociste  con  pareja.  No os hagáis los despistados, ya tenéis a la chica en mente.

Wenger  empezó su relación con el Arsenal hace ya bastante tiempo, cuando todavía iban al instituto y eran adolescentes. Les quedaba tanto por vivir que decidieron unirse para caminar juntos y afrontar los problemas que les irían surgiendo. Desde entonces, ambos forman una pareja sólida y educada, de los que da gusto invitar a tu casa. Equipo resultón  y simpático que sabe cuándo irse sin molestar a anfitrión ni vecinos.

Como todas las relaciones, el principio fue lo más bonito; todo el mundo recuerda aquellos paseos de la mano de Henry, aquellos primeros orgasmos con los goles de Bergkamp. La seguridad que daba saberse protegido por Vieira. Todo era felicidad por aquel entonces, un flechazo, algo que creían para siempre y que hasta el momento han sabido conservar. Con los años, como es normal, las relaciones  van enfriándose: no siempre eres capaz de hacer llegar al otro al orgasmo o de aguantarte una mirada libidinosa  hacia otra persona delante de tu chica. Esas cosas que van formando parte del decorado gris de la pareja, ya sabéis.
Mientras tanto, pasan los años y tú vas coleccionando entrenadores y parejas casi  al mismo ritmo. Apuestas fuerte por una chica, pero termina resultando un fracaso;  no te queda más remedio que aceptar su dimisión. Incluso en épocas confusas de tu vida das oportunidad a chicas aburridas que sabes que no van a ninguna parte. ¿Cómo era aquella monjita? ¿López Caro? Qué va, tú aspiras a más. Tras cada ruptura sigues el mismo ritual: entras al Facebook de Arsene Wenger y allí lo ves, aparentemente feliz con ese novio. Fotos de comidas familiares, fotos con el primo pequeño de Francia. Tú sabes que deben de aburrirse como una ostra, ¿pero qué vas a hacer?

Al fin y al cabo, tú nunca has apostado fuerte por esa persona. Además, salvo contadas ocasiones, ella nunca ha dado muestras de  flirtear contigo (o eso crees  tú). Es feliz en su normalidad, es feliz con Giroud, Arteta, Cazorla o cenando con su mejor amiga y su novio en el chino. Está cómoda en su rutina de caer en cuartos de Champions año tras año; casi tanto como lo está Wenger comiendo castañas asadas en el campo de él. 

¿O no? ¿O quizás él también mira hacia otros clubes pensando que podría ser feliz? ¿No deja al chico por miedo a su reacción, por miedo a cómo reaccionarán la familia o aficionados? ¿Servirá de algo el último regalo que él le trajo de Alemania? 

No lo sabes, no eres quién para meterte donde no te llaman. Tú mientras te dedicas a mirar desde la distancia y a  intentar que tu relación con aquella italiana que conociste en París salga bien.


Aunque para qué negarlo, siempre has pensado que Wenger sería feliz a tu lado, o que esa chica triunfaría dirigiendo tu casa. 


                     


               Texto de Juanan Salmerón para el número XV de Lineker Magazine

1 comentario:

  1. Eh, Juanan. Como decía Bernabéu el que se quiera ir del Madrid, tiene la puerta abierta. Así que yo con esta tía ni un café.

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