jueves, 16 de julio de 2015

Tengo una duda razonable

Antes de empezar, debo confesar algo. Prefiero decirlo al principio del texto y evitar así equívocos. Allá va… Espero no decepcionar: este artículo no trata sobre cine. No al menos en la extensión y profundidad con la que abordan esta materia el resto de colaboradores de la web. Este artículo, en realidad, no es más que un intento de huida. Un intento de quedarme a solas y contar que noto que algo va mal desde hace mucho tiempo. ¿Lo notas también? ¿No, de verdad? Intentaré explicarlo.

De un tiempo a esta parte, noto en el ambiente demasiada crispación. Uno entra a Facebook o Twitter para desconectar o informarse y termina indignado. Uno sale a la calle para despejarse y termina discutiendo sobre los mismos temas. Es imposible no indignarse; las proclamas críticas han invadido las redes y bares en forma de eslogan. La mayoría vacías o sin sostén. A poco que pases un rato en alguna red social te salpicará alguna noticia tendenciosa o tuit descontextualizado a la cara. Si vas al bar, enseguida alguien te dirá indignado que así no podemos seguir sin explicarte por qué. De un tiempo a esta parte, todo es malo. Todo es blanco o negro. Hemos terminado convirtiendo internet y las redes sociales en eso. Hemos convertido una red fantástica para informarnos y aprender en un eterno callejón sin salida del que no podemos salir. Es nuestra culpa haber dado retuits, me gustas o meneos a personas que viven por y para ello. Ellos, muy listos y ávidos de tener más repercusión, han aprendido que ese era el camino y hemos terminado creando monstruos de 100.000 seguidores o permitiendo que webs de dudosa fiabilidad habiten nuestros muros día sí y día también. Tenemos nuestras redes sociales llenas de fakes o teorías de la conspiración y no podemos decir que no lo merezcamos. Al revés, nos da igual. Nos gusta porque nos cuentan lo que queremos escuchar.

Hace unas semanas, cansado ya de leer siempre las mismas noticias, las mismas interpretaciones tendenciosas o los mismos chistes repetidos, pregunté al aire si no había más personas que tuvieran la misma sensación que yo de vivir en un bucle. La misma sensación de dos trincheras eternas que no se escuchan. Dos bandos que embarran el camino porque no quieren encontrarse.

Como internet no es siempre negativo, me respondieron que sí, que varios tenían la misma sensación y además me aportaron algo que no conocía. Bueno, en realidad es algo que todos conocemos, pero que quizás no sepamos que tiene nombre. Estoy hablando del concepto ‘Echo chamber (media)’. Lo explicaré muy brevemente:

Cuando hablamos de ello, estamos haciendo referencia a la situación por la cual una persona se informa o sigue solo a personas afines a su ideología, huyendo o censurando a las personas y diarios que no la comparten. Esta situación provoca la extraña pero placentera sensación de llevar siempre la razón.

Voilà. Aquí está el quid de la cuestión.

Todo lo dicho se amplifica debido a la necesidad de tener que opinar sobre cualquier tema. Necesitamos tener una opinión y decirla para que las personas a las que hemos permitido estar en nuestro círculo y en nuestra mesa del bar nos den la palmadita en el hombro y asientan. Cuando estamos en confianza, no queremos discutir, queremos alimentar nuestros prejuicios y sentir que estamos en la trinchera adecuada.

Al final, termina pasando lo inevitable. Te nombran miembro de un jurado con personas hasta ahora desconocidas para ti y en base a tus prejuicios no necesitas ni dos minutos para formarte una opinión. No dudas. No necesitas pararte a pensar, solo necesitas mirar al de al lado y con un inapreciable movimiento de ojos saber que los dos pensáis igual. Un simple me gusta también basta.

“Es culpable, ha matado a su padre”.

Levantas la mano convencido de que el juicio se solventará por la vía rápida y, de repente, te sorprende ver que Henry Fonda no piensa igual que tú. Acostumbrado al eco de tu opinión, te sorprende que haya una persona entre el grupo que tiene una duda razonable. Alguien que no comparte todas las noticias falsas que pasan por delante de él solo para reafirmarse. Alguien que va más allá de tres eslóganes y necesita reflexionar antes de emitir un juicio.

Este artículo, como dije al principio, es una huida, pero también es un alegato a favor de la duda, de la prudencia. De callar cuando no se sabe de un tema e informarse. Es también sin duda una reivindicación de la película "12 hombres sin piedad" y cómo su ejemplo es aplicable para todo en la vida.

Dudar es bueno; ir a contracorriente dentro de tu círculo muchas veces también. No hay que tener miedo a una confrontación respetuosa, la mayoría de veces termina siendo beneficiosa y aumentando el nivel de la discusión. Huye por ello de los que estén llenos de certezas y no tienen ningún interés en escucharte, son los que suelen salirse en la primera curva complicada que se encuentran en su discurso. Evita también juntarte solo con personas que piensan igual que tú y di bien alto que tienes una duda razonable cuando once personas traten de imponer su criterio. Es más, si estás de acuerdo con ellos dilo todavía más fuerte y con más razón. No hay nada más aburrido y menos productivo que una discusión en la que todos repiten las mismas proclamas y enseguida se declara culpable al hijo.

Quién sabe; quizás estás en lo equivocado. Quizás solo tienes esa opinión porque llevas meses y meses alimentándote de prejuicios y leyendo lo que quieres leer.

Esto no es tarea sencilla y si no que se le cuenten a Henry Fonda. Muchas veces te tocará adoptar su postura, la de abogado del diablo. Es más, será necesario que tú adoptes esa postura cuando veas que el resto de la mesa ya tiene claro su veredicto sin necesidad de pararse a pensar. Otras veces, como todos tenemos nuestros prejuicios muy arraigados, te tocará formar parte de los que declaran culpable al acusado. En ese caso, ojalá surja algún disidente. Escucha la duda y respétala.


                      


Como avisé al principio, esto no trataba sobre cine. Aunque quisiera no sabría bien cómo analizar la obra. Si esperabas un profundo análisis de la película de Sidney Lumet siento haber decepcionado. A cambio, te animo a que la veas y sigas su ejemplo. Te aliento a que salgas del bucle en el que tanto como tú y como yo estamos inmersos y digas la frase más revolucionaria que conozco:

‘Tengo una duda razonable’

A Henry Fonda le salió bien. Consiguió un debate de hora y media muy interesante y realizó una de las mejores actuaciones de la historia del cine.



                 Texto escrito por Juanan Salmerón para la web de cine Dentro de la sala

1 comentario:

  1. Es muy interesante su artículo y comparto la misma inquietud.
    Me ha resultado gratificante encontrarmelo.
    Un saludo

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